El servidor vive en una red dedicada a una sola organización, detrás de un firewall y un WAF. Desde la oficina se accede mediante el whitelisting de su IP pública o por VPN; en remoto, siempre por VPN. El acceso directo desde internet no está permitido: todo el tráfico cruza el mismo perímetro de seguridad.
Venga de donde venga, todo el tráfico atraviesa el mismo perímetro antes de llegar al servidor.
La red de la oficina accede mediante el whitelisting de su IP pública fija o a través de VPN. Solo el tráfico autorizado alcanza el perímetro.
Fuera de la oficina, el acceso es a través de un túnel VPN cifrado. El acceso directo desde internet, sin IP autorizada ni VPN, no está permitido.
Ya en el perímetro, el firewall y el WAF filtran el tráfico antes de llegar a la instancia dedicada. Los datos no salen del tenant y residen en la UE.
A partir del caso de uso, proponemos el modelo, la capacidad y el plan que mejor encajan. Sin compromiso.
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